UNA MARATÓN CON UN “¡¡FUAAAA!!”

¡¡FUUUUUAAAAAAA!!

Después de unas semanas “duras” de entreno, ¡MI SEGUNDA MARATÓN DE MONTAÑA! con un extra, “¡EL FUA!” como ya comenté en el post “SI NO SOÑAMOS ESTAMOS MUERTOS“, este domingo pasado hice mi segundo reto, La XXII Marxa del Garraf, 48 kilómetros de carrera. (Ahora ya sabéis por que ese FUA, 5 kilómetros más que una Maratón)

Espectacular, todo perfecto, la organización, los avituallamientos, el marcaje de la carrera, estaba todo en orden, los avituallamientos super completos tanto para los corredores como para la Marxa, habían bocadillos, agua, isotónicos, en algunos podríamos encontrar té, brou o incluso vino, también chucherías, frutas, membrillo, etc. Si algún miembro de la organización diera con este post algún día, felicidades, así da gusto participar en este tipo de eventos.

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Relato de la carrera

Alberto y yo, habíamos quedado a las 5:10 AM, en la plaza del Ayuntamiento donde comenzaba la carrera, acababan de repartir los dorsales, yo recogí mi dorsal ese mismo momento (el ya lo había recogido el día anterior), hacia frío y comenzaba a chispear, comenzaba a llegar gente, de todas las pruebas (Los de la larga 48k corredores y marchitas y la gente de los 21k), se acercaba la hora de la salida, los corredores pasábamos por un control donde nos leían los códigos de barras de los dorsales, ya había dejado de llover y nos apilotonabamos delante de la cinta que marcaba la salida, Alberto y yo en segunda fila, detrás de “los putos amos” (ya conocidos en la zona).
Recuerdo un hombre, delante de la cinta haciéndonos unas fotos, miré el reloj, eran las 5:58 AM, Alberto y yo nos deseamos suerte y de repente, ¡PUM! Todos corriendo calle arriba, las luces de los frontales comenzaban a encenderse, mientras nos adentrábamos en el bosque, al tercer kilómetro cogíamos un sendero con mucha roca y piedra suelta, es una de las subidas más duras de la carrera (por no decir la más dura) una subida de 6 kilómetros con aproximadamente 500 metros positivos, al llegar arriba, en menos de un kilómetro, teníamos el primer punto de control y avituallamiento y casi sin detenernos hicimos el control y seguimos corriendo.

Ahora el recorrido se convertía en una carretera asfaltada, que bajaba hacia el mar, concretamente a la playa del Garraf, el cielo empezaba a clarear y pudimos guardar los frontales.

Al terminar la carretera, cogíamos un sendero que pasaba bordeando un acantilado junto al mar, delante mío iba Alberto marcando el ritmo, un ritmo ligero, como diríamos nosotros, “sabroson”.

 

Cuando llegábamos a la playa, donde estaba el segundo punto de control y avituallamiento un precioso amanecer nos recibía, rellenamos los bidones, cogí un plátano (la fruta del amor) y seguimos corriendo.

 

Pasado el segundo control y dejando el sol en nuestras espaldas, tuvimos que cruzar el pueblo del Garraf, al final del pueblo un sendero bastante empinado, con un total de unos 400 metros positivos, (otro rompepiernas), el camino, pasaba por al lado de una cantera, tuvimos un pequeño rifirrafe con otros 2 corredores (un pequeño  mal entendido…), el calor del sol empezaba a “apretar” y decidí quitarme el cortavientos y los manguitos.

Después de esa subida cogíamos una pista que te adentraba a una pequeña urbanización, donde se encontraba el tercer punto de control y avituallamiento, estábamos por el kilómetro 25, solamente paramos a fichar y tomar sales.

Teníamos que cruzar la pequeña urbanización, donde se encuentra el famoso Templo Budista del Garraf, pasado el templo cogíamos un camino de tierra que rápidamente se convirtió en otro sendero de subida, mis glúteos ya estaban duros como rocas, con Alberto al mando de nuestra aventura, me iba indicando cuando teníamos que comer un poco de barrita energética o simplemente darle un pequeño trago al gel. (Alberto esta más experimentado que yo, y no quería volver a sufrir como en la Maratón de Collserola por no llevar una correcta gestión de los alimentos, ritmos y las sales).

Casi terminando el sendero, llegaba la hora de tomarme la pastilla de sal, solamente me quedaban varías gotas de agua en los bidones, se me olvidó llenarlos en el avituallamiento anterior, pregunté a Alberto si sabía cuánto quedaba para el siguiente punto de control y unas voz detrás mío me contestó, me dijo que no, que en breves momentos llegábamos al punto de control (esa voz que me contestó era el corredor con el que Alberto tuvo ese pequeño roce), así que esperé para tomarme las pastillas de sal y volver a rellenar los bidones de agua.

 

 

Salimos a un buen ritmo del avituallamiento, estábamos en el kilómetro 33, poco nos duro ese ritmo, en el kilómetro 35, otra trialera llena de piedras y roca, con bastante desnivel, que no tuvimos mas “cojones” que subir andando, (las piernas ya comenzaban a estar cargadas), al terminar la subida cogíamos una pista bastante ancha, hasta el kilómetro 38 que nos juntábamos con los corredores y caminantes de la distancia de 21k, a partir de ahora teníamos que ir “a cuchillo con ellos“.

Al llegar al siguiente punto de control, rellenamos los bidones de agua y comimos un poco de fruta, solamente quedaba una bajada técnica, con mucha piedra y arena suelta, intentábamos bajar a buen ritmo, pero la gente que teníamos delante, iban a un ritmo más lento y en ocasiones encontrábamos tapones, en uno de ellos íbamos detrás de unas 10 personas, el sendero era estrecho, Alberto adelanto a todas esas personas de un brinco, (todavía no me explico como lo hizo), yo me quedé detrás sin poder adelantar, esperando mi momento, cuando pude adelantar, apreté para volver a juntarme con mi compañero, el estaba esperándome (meando…), hacía rato que estaba abajo.

Kilómetro 45, último punto de control y avituallamiento, después de esos últimos kilómetros ya teníamos las piernas tocadas, nos quedaba muy poco para llegar a meta así que pasamos el control y seguimos sin casi detenernos, yo tenía la rodilla izquierda un poco resentida, el dolor no me dejaba apretar más.

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Al entrar al pueblo, nos adelantaba la primera chica, y poco después, los 2 chicos con los que tuvimos el pequeño roce, se colocaron a nuestro lado y nos dijeron que como habíamos estado casi toda la carrera juntos, lo más justo entrar los 4 juntos en meta y así lo hicimos.

 

Otra victoria personal conseguida, otro reto personal completado y sé que no hubiera podido compartir esta aventura con mejor persona que con mi amigo Alberto. Gracias por tus consejos, por enseñarme a gestionarme y haber hecho que este viaje saliese “¡DPM!” 

 

Enlace de la carrera Garmin:

https://connect.garmin.com/modern/activity/1436467021

 

Próximamente receta de magdalenas energéticas! 🙂

¡¡Vamos que nos vamos!!


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